El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha participado esta mañana en una jornada de reforestación en el Parque del Camino, una iniciativa que subraya el compromiso municipal con la salud pública y el medio ambiente. En esta ocasión, cerca de 70 escolares de Primaria del CEIP El Arco han sido los protagonistas, encargándose de plantar un total de 150 ejemplares, entre los que destacan el Pinus halepensis, la encina (Quercus Ilex ballota) y la retama.
Esta acción se enmarca en el plan del Ayuntamiento para plantar 1.000 árboles nuevos en la ciudad durante el periodo 2026-2027. Según ha explicado el alcalde, estas medidas son fundamentales para que Logroño avance hacia un modelo de ciudad sostenible, actuando como sumideros de CO2 y reguladores naturales de la temperatura frente a las olas de calor.
La estrategia Logroño Circular y el modelo 3-30-300
Durante el acto, Escobar ha destacado la implementación de la Estrategia Logroño Circular, que adopta el marco internacional 3-30-300. Este ambicioso objetivo busca garantizar que cada ciudadano tenga 3 árboles a la vista, un 30% de cobertura vegetal en su barrio y un espacio natural a menos de 300 metros de su hogar.
“La plantación de arbolado es una de las medidas más eficaces para mejorar la calidad del aire”, ha afirmado el edil, recordando que los datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente sitúan a la capital riojana entre las ciudades españolas con mejores índices de pureza atmosférica.
Un parque pionero contra el cambio climático
El Parque del Camino, inaugurado en 2025, representa el primer espacio de la ciudad diseñado bajo criterios integrales de economía circular. Con más de 40.000 metros cuadrados, este pulmón verde utiliza sistemas de drenaje que aprovechan las aguas pluviales y cuenta con mobiliario fabricado a partir de polímeros reciclados.
Además de su función recreativa, el parque actúa como una herramienta de restauración ecológica. Las especies vegetales autóctonas seleccionadas no solo resisten la sequía, sino que fomentan la polinización natural y combaten el efecto de "isla de calor", consolidando la zona sur de Logroño como un referente de biodiversidad y bienestar bioclimático.






