Según los últimos registros de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), los días efectivos trabajados han registrado un aumento del 15% al cierre de 2025 en comparación con las cifras de 2019, antes de la crisis sanitaria. Este incremento se eleva al 16,1% si se analizan exclusivamente las horas efectivamente trabajadas, lo que refleja una mayor intensidad en la actividad laboral nacional.
Impulso de la contratación indefinida y sectores de alto valor
La composición del empleo ha dado un giro hacia la estabilidad. En diciembre de 2021, los trabajadores con contrato indefinido representaban el 72,3% de los días cotizados; actualmente, esa cifra ha escalado hasta el 88,1%. Este cambio supone una reducción drástica de la temporalidad, que ha pasado de suponer casi un tercio del mercado a apenas el 11,9% en el último trimestre de 2025.
Por sectores, el crecimiento no ha sido uniforme. Las actividades vinculadas al conocimiento y la tecnología lideran la estadística. La Educación encabeza el repunte con un 41,9% más de días cotizados, seguida de Información y Comunicaciones (+35,2%) y actividades profesionales y científicas (+27,5%). Estas áreas de alto valor añadido se sitúan muy por encima de la media general de crecimiento.
El papel de la mujer en el mercado laboral
Los datos desagregados por sexo muestran que las mujeres mantienen un ritmo de crecimiento superior al de los hombres. En el último tramo de 2025, el peso de la mujer en los días cotizados alcanzó el 48,2%, ganando presencia frente al 47,4% que registraba hace seis años.
Respecto a estos indicadores, Borja Suárez, secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones, afirma que: "El aumento de los días y las horas efectivas trabajadas en el último trimestre de 2025 evidencia el buen estado de nuestro mercado de trabajo". Asimismo, Suárez señala que "la mejora de la calidad es muy evidente y se percibe también en las cifras por actividades".
Diferencias metodológicas entre indicadores de empleo
Para obtener estas cifras de horas efectivas, la estadística descuenta las situaciones de suspensión de la actividad, como los periodos en ERTE, las incapacidades temporales o las prestaciones por nacimiento y cuidado de menor.
Es reseñable la divergencia entre los registros administrativos de la Seguridad Social y las encuestas de hogares. Mientras que los datos de cotización muestran un crecimiento robusto, otros indicadores como la Encuesta de Población Activa (EPA) o la Contabilidad Nacional reflejan aumentos más moderados, situando el incremento de horas efectivas en el 8,8% y 9,2% respectivamente frente a los niveles de 2019.






