La imagen de un menor portando en su camiseta la foto de Patxi Ruiz —uno de los terroristas que en 1998 asesinaron al concejal de UPN en Pamplona Tomás Caballero— durante la Korrika de este año fue el detonante de la interpelación que su hija, la senadora María Caballero, dirigió este martes al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la Cámara Alta.
"¿Qué siente usted cuando ve que se coloca a un niño la cara de un asesino? ¿No le duele como vasco? ¿No se siente interpelado en su pasado de juez, cuando tenía claro quiénes eran las víctimas y quiénes los verdugos?", le preguntó Caballero, que exigió al ministro una respuesta concreta: si puede actuar, si quiere actuar, y por qué en treinta años no ha actuado.
Promesas incumplidas desde 2020
La senadora recordó que tras la Korrika de 2020, en la que se produjeron hechos similares, el propio Marlaska se comprometió con el entonces senador de UPN Alberto Catalán a modificar la Ley de víctimas del terrorismo para incluir medidas contra el enaltecimiento y los homenajes a terroristas. Seis años después, ese compromiso sigue sin materializarse. "Aquí seguimos como si tal cosa, porque está claro que este tema no está entre sus prioridades", denunció.
Caballero también apuntó que en Navarra y el País Vasco el PSOE vota en contra de retirar subvenciones públicas a actos en los que se produzca enaltecimiento del terrorismo, y que en el Senado ha rechazado iniciativas para sancionar los homenajes o para que el Ministerio Fiscal los persiga de oficio.
Marlaska reconoce que la ley no alcanza
Tras enumerar avances del Gobierno en políticas de memoria, el ministro acabó por admitir que ni la Directiva europea 2017/541 ni la legislación nacional vigente son suficientes para acabar con estos homenajes. La respuesta dejó a Caballero sin el compromiso que buscaba: "O sea, que no se compromete usted a nada para que en la próxima Korrika esto no ocurra. Dice que no cuentan con más herramientas jurídicas, pero es que tampoco quieren tenerlas, porque cuando se las presentan, votan que no."
La senadora cerró su intervención con una comparación que resumió toda la sesión: "En este país se pueden quitar escudos de los edificios aunque tengan más de cien años, porque pueden herir la sensibilidad de las personas, pero no se puede impedir que alguien lleve en su camiseta la foto del asesino de mi padre."






