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Cuestionan una cátedra sanitaria financiada por una multinacional tabaquera en la Universidad de Extremadura

Nofumadores pide revisar la cátedra financiada por Philip Morris International en la Universidad de Extremadura

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  • Presentación de la Cátedra CIRCE

La asociación Nofumadores.org ha exigido la retirada inmediata de la Cátedra de Investigación para la Reducción del Riesgo Cardiovascular de Extremadura (CIRRCE), impulsada por la Universidad de Extremadura con el apoyo de la Diputación de Cáceres y financiada por la multinacional tabaquera Philip Morris International.

En un comunicado difundido este 3 de marzo, la organización acusa a la compañía de utilizar la cátedra como instrumento de «legitimación institucional y blanqueo reputacional» y reclama al rector de la universidad extremeña la ruptura total de vínculos con la industria del tabaco. A su juicio, la presencia de una tabaquera en una estructura académica vinculada a la salud pública vulnera los compromisos internacionales asumidos por España.

La presidenta de la asociación, Raquel Fernández Megina, sostiene que no se trata de «un error técnico», sino de «una decisión política de aceptar financiación de una tabaquera», y rechaza que el rector pueda ampararse en la autonomía universitaria para justificar el acuerdo. «La industria del tabaco no puede formar a los futuros médicos», afirma, al considerar que existe una contradicción de fondo entre la actividad empresarial de la compañía y la formación sanitaria en riesgo cardiovascular.

Desde Nofumadores.org advierten de que aceptar esta financiación supone normalizar la entrada de la industria tabaquera en la educación superior y debilitar la línea de separación entre salud pública e intereses comerciales. En este sentido, recuerdan que España es Estado parte del Organización Mundial de la Salud y firmante del Convenio Marco para el Control del Tabaco, cuyo artículo 5.3 obliga a proteger las políticas sanitarias frente a la interferencia de la industria.

Uno de los aspectos más controvertidos, según la asociación, es el enfoque de «reducción del daño», eje estratégico de Philip Morris a través de productos de tabaco calentado y dispositivos electrónicos. A su entender, la coincidencia entre esa estrategia empresarial y los planteamientos difundidos en torno a la cátedra evidencia un posible conflicto de intereses y pone en cuestión la independencia académica.

La jornada inaugural de la cátedra se celebró en el Hospital Universitario de Badajoz, integrado en el Servicio Extremeño de Salud, un hecho que la organización considera especialmente grave por implicar al propio sistema sanitario público en una iniciativa financiada por la industria del tabaco.

Nofumadores.org insta tanto a la Universidad de Extremadura como a la Diputación de Cáceres a rectificar de inmediato y desvincularse de cualquier colaboración con la tabaquera. A su juicio, el caso sienta un precedente «peligroso», al abrir la puerta a que este tipo de empresas financien en el futuro formación en otros ámbitos sanitarios. «No se puede combatir el tabaquismo desde una universidad pública mientras se acepta el dinero de quienes viven de él», concluye Fernández Megina.

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