Sin ninguna duda, en las últimas semanas se está hablando mucho acerca de la Sanidad Pública, no precisamente en el sentido constructivo que quisiéramos, sino en forma de conflicto enconado y de parte. Todo lo que se habla de sanidad es inversamente proporcional a lo que se habla de salud, que es lo que debiera importarnos como sociedad: los árboles de lo sanitario no nos dejan ver el bosque de la salud.
Ésta se ve determinada por distintos y poderosos factores que intervienen más allá de las puertas de nuestros hospitales y centros sanitarios. Nuestra forma de vida, la falta de cobertura de necesidades básicas, los riesgos laborales, el individualismo, el medio ambiente o las desigualdades sociales tienen más influencia en las listas de espera de lo que podemos pensar. Por ello, nuestro primer alegato es la defensa de un modelo social más justo y saludable así como de unas adecuadas políticas de Salud Pública.
En segundo lugar, quisiéramos poner en valor el sistema sanitario público que tenemos, el cual, a pesar de sus carencias y actual deterioro, sigue siendo un preciado e indispensable recurso colectivo que debemos proteger y mejorar. Su carácter público es el que le dota de potencial universal y el que nos acerca a la equidad, contribuyendo así a una mayor cohesión social al margen de la ley del mercado. Observamos con preocupación la extensión del negocio privado en torno a la salud, lo que supone su mercantilización y reducción a mero bien de consumo en función de la capacidad adquisitiva de cada cual.
Dentro de la Sanidad Pública, queremos destacar el papel de la Atención Primaria, el corazón del sistema, ámbito en el que se pueden solucionar y prevenir gran parte de los problemas de salud de la población, sin olvidar su dimensión comunitaria y de promoción de la salud. Apostamos por un impulso decidido a este nivel asistencial para lo cual es necesaria su adecuada financiación. Apelamos a las declaraciones provenientes desde todos los ámbitos políticos sin excepción que sitúan a la Atención Primaria como eje del sistema. Sin embargo, lamentamos constatar que, históricamente, los hechos no han acompañado a las palabras.
También dentro de la Sanidad creemos que es necesario, ahora más que nunca, dar visibilidad al trabajo multidisciplinar y multiestamental que es el que propicia el correcto funcionamiento de los distintos servicios. Nadie opera solo. Nadie puede imaginar a una eminencia de la cirugía operando en un quirófano sucio, sin apoyo de enfermería para la disposición de instrumental o sin acarreo del/la paciente por el personal celador. Es inconcebible la dinámica de un centro de salud sin una correcta gestión de la citación o sin luces en los pasillos. No solo el diagnóstico y el tratamiento resuelven los problemas de salud. Necesitamos cuidados físicos y mentales, así como distintos trabajos técnicos, desde la radiología al laboratorio, y son diversas las profesiones que están detrás de todo ello.
Cuando en la sanidad se trabaja en equipo, los resultados mejoran y también lo hace la percepción de la persona usuaria y de la población atendida. De hecho, esto es lo habitual en el día a día de los distintos ámbitos de nuestra Sanidad Pública, más allá de la crispación que se percibe a nivel mediático.
No pretendemos dulcificar la situación y reconocemos la gravedad de algunos de los problemas que atraviesa nuestra Sanidad. Ante ellos, proponemos ahondar en los aspectos que hemos ido defendiendo en este escrito: actuación sobre las causas sociales y ambientales de la enfermedad, carácter público del sistema sanitario, refuerzo de la Atención Primaria y multidisciplinariedad en el abordaje de las necesidades en salud.
Todo esto quedaría en meras elucubraciones si no incorporamos la participación de la población en identificar los problemas y las soluciones y que desde el sistema público se trabaje contando con la participación permanente de profesionales que aporten sus soluciones a los cambios necesarios para una atención más eficaz y humana.
El Sistema Público de Salud la hacemos entre todas y todos los profesionales del Sistema, pertenece a toda la ciudadanía y entre todas y todos vamos a cuidarla y defenderla.
Plataforma Navarra de Salud/ Nafarroako Osasun Plataforma
Firmantes: Javier Cañada, médico, ISPLN; Agurtzane Oloriz, Trabajadora Social de Salud Mental; Josean Donlo, Usuario.- Altsasu; Maria José González, enfermera Hospital Universitario de Navarra (HUN); Luis Irigibel, limpieza HUN; Gurutze Oloriz, técnica en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) de Salud Mental- Centro San Fco Javier; Rubén Oneca, enfermero de Atención Primaria de Salud; Esther Ripa,TCAE del HUN; Marisol Saiz-Aja, administrativa de Atención Primaria de Salud; Maxi Valencia, celador del Hospital García Orcoyen de Estella/Lizarra; Maite Zaragüeta, TCAE del HUN.


