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El arzobispo Roselló critica en la primera Javierada las burlas a la fe tras la gala de los Goya

Ante una multitud llegada desde distintos puntos de Navarra y también de otras comunidades, Roselló defendió la libertad de creer

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Florencio Roselló con un grupo de jóvenes

Un joven se hace un selfie con el arzbispo

Multitud reunida en la explanada del Castillo de Javier

Miles de peregrinos desafiaron este domingo la lluvia, el viento y el frío para llegar hasta el Castillo de Javier en la primera Javierada del año. En ese escenario de fervor y tradición, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, lanzó durante su homilía un mensaje que trascendió el ámbito estrictamente religioso y se adentró en el debate cultural de los últimos días.

Ante una multitud llegada desde distintos puntos de Navarra y también de otras comunidades, Roselló defendió la libertad de creer y criticó las burlas hacia la fe cristiana que, a su juicio, se han producido recientemente en el ámbito público. En concreto, el prelado aludió al mensaje transmitido durante la última edición de los Premios Goya, donde, según señaló, se ironizó sobre la fe a propósito de la película Los domingos.

Sin citar extensamente el contenido de la gala, el arzobispo sí hizo referencia-sin citarla expresamente- a la actriz Silvia Abril, a quien reprochó haberse burlado de las creencias religiosas. “Me parece una falta de respeto que se critique a los cristianos por creer, que se critique que Dios sea importante en nuestra vida”, afirmó Roselló desde el altar instalado a los pies del castillo natal de Francisco Javier, patrono de Navarra.

En su homilía, centrada en el lema de las Javieradas de este año —“Invitados a la fe”—, el arzobispo subrayó que la fe es una opción libre y nunca una imposición. “Nadie viene a Javier obligado, como tampoco a nadie se le obliga a creer”, recordó ante los peregrinos. Desde esa premisa, defendió que las críticas a quienes viven su fe responden, en muchos casos, a una falta de comprensión. “Me da pena quien critica sin conocer”, señaló.

Roselló fue más allá al afirmar que las burlas o descalificaciones hacia la fe suelen proceder de personas “frustradas o vacías”, que, según dijo, buscan en la crítica una forma de expresar su insatisfacción. Frente a ello, reivindicó la experiencia religiosa como fuente de sentido y plenitud personal, especialmente entre los jóvenes.

El arzobispo aprovechó también la celebración para recordar la figura de Francisco Javier, nacido en el castillo que preside el santuario navarro y convertido en uno de los grandes misioneros de la historia de la Iglesia. Según destacó, su vida fue ejemplo de respuesta libre a la “invitación” de Dios, una idea que vertebra las Javieradas de este año.

La homilía concluyó con una advertencia dirigida especialmente a los jóvenes presentes: la sociedad —dijo— ofrece “muchos pozos” en los que buscar felicidad, desde el éxito o el consumo hasta el dinero o el reconocimiento. Sin embargo, advirtió que son “pozos engañosos” que no sacian la sed profunda del ser humano. “Solo hay uno del cual merece la pena beber: el pozo de la vida que nos ofrece Jesús”, afirmó.

Con ese mensaje, pronunciado ante miles de peregrinos en el santuario navarro, Roselló convirtió la primera Javierada de 2026 no solo en una manifestación de fe, sino también en un espacio de reflexión sobre el respeto a las creencias en el debate público.

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