Burlata vuelve a vestirse de purpurina. Del 25 al 27 de junio, el municipio navarro acogerá una nueva edición del Lumak Travesti Fest, el festival que desde 2022 ha convertido la escena travesti navarra en protagonista indiscutible de la agenda cultural de la comarca. Este año, además, la cita tiene un sabor especial: el festival cumple cinco años y lo celebra con una programación más ambiciosa que nunca, sorpresas aún por desvelar y la promesa de que nada quedará a medias.
De un parque a un referente cultural
El origen del Lumak Travesti Fest es tan sencillo como revelador. En 2022, el grupo Maruxak impulsó la primera edición con un objetivo claro: dar visibilidad al talento travesti navarro en un panorama cultural que apenas le ofrecía espacio. Aquella primera cita se celebró el 2 de julio en el parque municipal de Burlada, con medios modestos pero con una energía que dejó claro desde el primer momento que el festival respondía a una necesidad real.
Las dos primeras ediciones transcurrieron en ese mismo parque, acompañadas por el calor del verano y un público que fue creciendo de forma sostenida. A partir de la tercera edición, el festival dio el salto al Colegio Público Ermitaberri de Burlada, una sede con mayor capacidad que ha permitido ampliar tanto el aforo como la propia concepción del evento.
Porque Lumak Travesti Fest dejó de ser hace tiempo una sola noche de espectáculo. A partir de su cuarta edición, el festival extendió su programa a toda una semana de actividades, combinando ocio, cultura y reivindicación en formatos tan diversos como el bollobertsopoteo —una fusión de bertsos, poteo y disidencia que se estrenó el año pasado— o la sesión Laca y Palomitas, que mezcló cine y humor de la mano de la travesti madrileña La Caneli.
Una maestra de ceremonias imprescindible
Si hay un nombre que vertebra el festival desde su nacimiento, ese es el de Yogurinha Borova. Año tras año, la artista ha ejercido como maestra de ceremonias, manteniendo encendida la energía del evento de principio a fin. Su presencia se ha convertido en seña de identidad del Lumak, una garantía de que el humor, la vitalidad y el espectáculo nunca faltarán sobre el escenario de Burlata.
Junto a ella han desfilado en ediciones anteriores nombres de peso de la escena travesti estatal e internacional, como Aurah Sin, Bibiana Bakana, Chile Güero, Ken Panada, Nico Elsker o Choriza May. Un cartel que desmiente cualquier prejuicio sobre el alcance del festival y que lo sitúa en el circuito de referencia de este tipo de propuestas en el Estado.
Tres días de programa para el quinto aniversario
La edición de 2026 arranca el miércoles 25 de junio con una jornada que combinará herrikuirolak y una pinchada en colaboración con el colectivo Plazeratu. El jueves 26 concentra buena parte de las actividades paralelas: un taller infantil de pelucas de goma EVA y una sesión de cine al aire libre nuevamente con La Caneli como protagonista. Esa misma mañana, la sociedad Axular Kultur Elkartea se transformará en espacio de maquillaje con un taller dirigido por diferentes travestis, donde el eyeliner, la purpurina y las pestañas postizas marcarán el ambiente.
La noche del festival propiamente dicho abrirá con el cantante de Zumarraga Aimarz, cuya actuación dará el pistoletazo de salida a una velada que, según los organizadores, guardará momentos extraordinarios acordes con la efeméride: apariciones especiales, nuevas colaboraciones y una puesta en escena pensada para superar lo visto en ediciones anteriores.
Los detalles completos del cartel no han sido aún revelados en su totalidad, pero desde la organización han adelantado que el quinto aniversario se concebirá como una celebración colectiva de todo lo construido en estos años: artistas, cuerpos, historias y una comunidad que ha ido creciendo función a función.
Reivindicación con tacones
Más allá del espectáculo, el Lumak Travesti Fest ha funcionado desde su primera edición como espacio de reivindicación y visibilidad para las identidades disidentes. En un contexto en el que la cultura travesti sigue encontrando resistencias en muchos ámbitos, el festival de Burlata representa un hueco donde la creatividad y la identidad se expresan sin filtros ni concesiones.
Cinco ediciones después, el balance es difícil de discutir: un festival que nació con recursos mínimos se ha convertido en cita ineludible del verano navarro, capaz de atraer a artistas de primer nivel y de generar comunidad más allá de las noches de actuación. Este fin de semana, Burlata vuelve a ser el epicentro de ese proyecto. Con tacones, purpurina y mucho por celebrar.






