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La Audiencia de Navarra condena a trece años de prisión al joven que violó a una menor en Sanfermines

El acusado, que tenía 18 años en el momento de la agresión, amenazó a la víctima de 15 años con una navaja en el cuello tras un concierto.

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  • Palacio de Justicia

La Sección Segunda de la Audiencia de Navarra ha dictado una sentencia de 13 años y 6 meses de prisión para un joven de nacionalidad española por la violación de una menor de 15 años. Los hechos ocurrieron el 8 de julio de 2023 en Pamplona, en el contexto de las fiestas de San Fermín, después de que ambos acudieran a un concierto en la plaza de los Fueros.

El tribunal considera probado que el agresor condujo a la víctima a una zona apartada de las murallas bajo el pretexto de buscar un baño. Una vez allí, ante la negativa de la joven a mantener relaciones, el procesado sacó una navaja de su riñonera, se la colocó en el cuello y la amenazó con "rajarla" si gritaba, procediendo posteriormente a la agresión sexual.

Medidas de alejamiento y responsabilidad civil

Además de la pena de cárcel, el fallo impone al condenado la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 500 metros o comunicarse con ella durante un periodo de 16 años. Una vez cumplida la estancia en prisión, el sujeto deberá someterse a 9 años de libertad vigilada. Asimismo, se ha fijado una indemnización de 25.000 euros en concepto de responsabilidad civil por el daño moral causado.

La resolución judicial, que aún puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), destaca que la víctima y el agresor convivían en un centro de menores en el momento de los hechos. Fue en octubre de ese mismo año cuando la menor relató lo sucedido a su terapeuta, activando el protocolo que derivó en la denuncia de la Policía Foral.

Los mensajes de texto como prueba de cargo determinante

Para los magistrados, el testimonio de la denunciante ha sido "plenamente convincente" y carece de motivos de venganza. Sin embargo, el elemento clave para desvirtuar la presunción de inocencia han sido los mensajes de texto enviados por el acusado tras la agresión. En ellos, el joven profería amenazas para evitar que la víctima contara lo ocurrido, recibiendo respuestas donde ella afirmaba: "Me has jodido la vida".

El informe pericial también ha sido decisivo, confirmando que la adolescente padece un trastorno de estrés postraumático compatible con el episodio de violencia sufrido. La defensa, que solicitaba la absolución, no logró desvirtuar un relato que la Audiencia califica de coherente, preciso y lógicamente conectado.

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