Pamplona Actual

Reprobado el edil de UPN, Juanjo Echeverría por sus declaraciones sobre el "parque temático" de la memoria histórica

Echeverría ha pedido perdón "a su manera"

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  • Juan José Echeverría -

El edil de UPN Juan José Echeverría salió este miércoles reprobado de la Comisión de Urbanismo después de un bronco debate en el que sus ironías sobre la memoria histórica volvieron al primer plano político del Ayuntamiento de Pamplona.​

La discusión se centró en las palabras que el concejal pronunció en el anterior pleno, cuando, al hilo de los proyectos sobre el Monumento a los Caídos, el palacio del Marqués de Rozalejo y el futuro centro de Ezkaba, advirtió que “luego vendrá el Fuerte San Cristóbal y, si siguen gobernando diez años, habrán convertido Pamplona en un parque temático de la memoria”, llegando a augurar una suerte de “Senda Viva de la memoria, con memoria por todas las esquinas de Pamplona”.​ Sus expresiones, que para PSN y EH Bildu supusieron una burla directa a las víctimas del franquismo, fueron el detonante de la declaración de urgencia que este miércoles llegó a Urbanismo para reprobar al edil.​

La teoría del loco y la “humillación” a las víctimas

La socialista Marina Curiel abrió el fuego con un discurso muy político en el que enmarcó la intervención de Echeverría en la llamada “teoría del loco” en política, una estrategia, explicó, basada en exageraciones y provocaciones para dominar el debate público y lograr que nadie quiera entrar al trapo.​

Curiel acusó al concejal de ir “más allá de una crítica política normal” y de encadenar “provocaciones, sarcasmos e insinuaciones” que degradan el debate y “faltan al respeto a las víctimas, a todas las víctimas”, al contraponer el Instituto de la Memoria y la resignificación de los Caídos con la necesidad de vivienda, y al enfrentar la memoria de las víctimas del franquismo con las de ETA, llegando a hablar de un “rinconcito” para los asesinados por la banda en Navarra.​

El portavoz de EH Bildu, Joxe Abaurrea,  fue incluso más duro en el diagnóstico. Su portavoz recordó que “el Estado español es el segundo del mundo con más fosas por abrir” y sostuvo que Echeverría “humilló a las víctimas del 36” y se acercó “mucho al delito de odio” al presentar como “demasiada memoria democrática” las políticas impulsadas desde el Gobierno foral y el Ayuntamiento.​ Para la coalición abertzale, las palabras del edil no son un exabrupto aislado, sino la expresión de una “tendencia regresiva” en materia de memoria democrática que comparten PP, Vox y UPN, en paralelo a decisiones como la derogación de la ley balear de memoria por parte de los populares y la ultraderecha.​

Las disculpas “a su manera” de Echeverria

Cuando le tocó intervenir, el veterano concejal de UPN —conocido por otros debates sonados en los que llegó a comparar Pamplona con Corea del Norte por el impulso a los carriles bici— arrancó con una disculpa medida.​
“Lo primero que quiero hacer hoy es disculparme con aquellas personas relacionadas o no con las víctimas que hayan podido sentirse ofendidas. No me parece bien ofender a nadie y menos a gente que no conozco”, dijo, para acto seguido justificar que su intención era usar “figuras retóricas” para dejar claro que los casi 10 millones de euros previstos para Rozalejo son, a su juicio, “una inversión suficiente” y que extender espacios de memoria a otros puntos de la ciudad es “innecesario y excesivo” frente a otras prioridades.​

Lejos de replegarse, Echeverría aprovechó su turno para denunciar una “doble vara de medir” del PSN, recordando que UPN ya pidió sin éxito la reprobación del concejal Abaurrea por una agresión acreditada a dos mujeres durante un txupinazo-por lo que fue condenado- y encadenando ejemplos de ofensas religiosas o políticas —desde Rita Maestre hasta Willy Toledo— por las que, reprochó, no se exigieron disculpas públicas.​ “Hoy van a reprobarme por pensar y emitir una opinión, más o menos afortunada, no lo voy a negar”, ironizó, antes de insistir en que 10 millones para la memoria de las víctimas del franquismo “son suficientes” y volver a subrayar el “agravio comparativo” con los recursos dedicados a las asociaciones de víctimas del terrorismo.​

Geroa Bai marca distancias pero se abstiene

En medio de la polarización entre bloques, Geroa Bai optó por una posición intermedia: crítica en el fondo, pero reacia a sumarse a la cascada de reprobaciones cruzadas que se ha instalado en la casa consistorial.​
Su portavoz , Javier Leoz, admitió que las palabras de Echeverría fueron “desafortunadas e irrespetuosas”, que habrían apoyado una condena de las declaraciones, pero rechazó votar una reprobación “a la persona”, al entender que ambas bancadas han entrado en una dinámica de peticiones de cese y dimisión que “ha perdido su importancia y su carácter”.​

Ese matiz resultó clave en el resultado final: la iniciativa socialista salió adelante con cinco votos a favor (PSN y EH Bildu), cinco en contra (UPN y PP) y la abstención de Geroa Bai, que forzó una segunda votación resuelta finalmente por el voto de calidad de la presidencia de la comisión, que era a favor de la declaración.​

EH Bildu dejó claro que, más allá del nombre del concejal, su mirada se dirigía a la alcaldesa Cristina Ibarrola, a quien afeó que no reconviniera a su edil y le lanzó una pregunta directa: “¿Comparte la señora Ibarrola que en Navarra hay demasiada memoria democrática?”.​

Memoria, ETA y la batalla del relato

El debate sobre la reprobación derivó por momentos en un choque más amplio sobre la memoria, ETA y la actual aritmética política en Navarra. Desde PSN se recordó que el Instituto de la Memoria en Rozalejo está concebido “para todas las víctimas, para las víctimas de ETA, del GAL, del franquismo y de cualquier violencia de motivación política”, mientras que la resignificación de los Caídos se orienta a la memoria democrática contra el franquismo y los nuevos fascismos.​

La socialista Curiel acusó a UPN y PP de alinearse con el marco político de Vox al mezclar ETA, guerra civil, feminismo o derechos LGTBI “para generar miedo y polarización”, y evocó incluso recientes declaraciones de Isabel Díaz Ayuso sobre Irán, Kabul o los derechos del colectivo LGTBI como ejemplo de esa deriva.​

Desde la bancada conservadora, Carmen Alba, del PP reprochó a los socialistas su “doble vara” y les recordó que la Fundación Víctimas del Terrorismo rechazó una partida municipal precisamente por su procedencia, mientras UPN insistía en que el verdadero escándalo democrático es la falta de condena explícita de ETA por parte de EH Bildu y la presencia de condenados por terrorismo en sus listas.​ La sesión se celebró, además, pleno 11 de marzo, día europeo de las víctimas del terrorismo, circunstancia que el PSN aprovechó para afear a UPN que votara en contra de una declaración institucional que buscaba reafirmar el rechazo a todas las formas de terrorismo y el compromiso con la convivencia democrática.​

Al término de la comisión, la imagen que quedó fue la de un Ayuntamiento atrapado en una guerra de relatos donde cada palabra, cada metáfora y cada disculpa cuentan. Y en el centro, de nuevo, Juan José Echeverría, conocido como "Txinponchí", convertido por unas “figuras retóricas” en símbolo de hasta dónde puede tensarse el discurso político cuando la memoria de las víctimas entra en juego

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