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Condena de 4 años y medio de cárcel por maltratar y abusar sexualmente de una hijastra menor de 7 años en Pamplona

La sentencia recoge que el procesado golpeaba con un cinturón a la niña

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  • Palacio de Justicia de Pamplona

La Audiencia Provincial ha condenado a un total de 4 años y 6 meses de prisión a un hombre que, de forma habitual, golpeó y realizó tocamientos sexuales a una hijastra cuando esta tenía entre 5 y 7 años en el domicilio familiar, situado en Pamplona.

Como recoge la sentencia, dictada de conformidad tras un acuerdo entre la fiscalía, la acusación particular, ejercida por la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, y la defensa, los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual a menor de 13 años, penado con 4 años de prisión; y un delito de maltrato habitual, castigado en esta causa con 6 meses de privación de libertad.

El condenado natural de Nigeria, de 44 años, no podrá comunicarse ni acercarse a la víctima a menos de 200 metros durante 5 años y deberá cumplir una medida de libertad vigilada, a ejecutar con posterioridad a la pena privativa de libertad, de otros 5. En concepto de responsabilidad civil, indemnizará con 2.000 euros a la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, como tutora legal de la menor.

Según recoge la resolución judicial, el procesado mantuvo con la madre de la víctima una relación sentimental de aproximadamente dos años con anterioridad al 30 de marzo de 2022. La menor, nacida en 2015, durante ese tiempo “de manera habitual era golpeada por el acusado, quien, en algunas ocasiones, le pegaba con el cinturón, y en otras con las manos, y le sometía a castigos, poniéndola frente a la pared con los brazos levantados”.

También, prosigue la sentencia, “cuando estaba a solas con la menor durante el tiempo en que convivieron juntos, le tocaba con la mano la zona vaginal con ánimo libidinoso de manera constante y con pleno conocimiento de la edad” de la niña. 

El 30 de marzo de 2022, la menor fue trasladada a vivir al Centro de Observación y Acogida del Gobierno de Navarra, que declaró su desamparo el 26 de septiembre del citado año. El 30 de abril de 2024, comenzó a vivir con una familia de acogida.

Como consecuencia del trato recibido por el condenado, la víctima padece una baja autoestima, sufre situaciones de ansiedad que afectan a su conducta y muestra un desarrollo en el ámbito sexual inadecuado.

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