Los siete miembros de la corporación municipal de Garínoain han remitido una carta pública para denunciar el cierre de sus piscinas este verano, pese a contar ya con financiación comprometida para ejecutar las reformas que exige la normativa foral. Las obras, previstas para septiembre, llegan tarde: la resolución de la subvención, que debía conocerse en agosto de 2025, no se comunicó hasta el 15 de enero de 2026.
"Tenemos financiación, tenemos proyecto y tenemos previsto comenzar las obras en septiembre. Sin embargo, no podremos abrir este verano porque seguimos sin cumplir la normativa vigente", lamenta la corporación en su escrito.
El consistorio no oculta su malestar ante lo que considera una paradoja administrativa. "La consecuencia es tan absurda como indignante: una instalación que va a ser reformada en pocos meses, con financiación comprometida y voluntad demostrada por todas las partes, deberá permanecer cerrada mientras cientos de vecinos y vecinas se quedan sin un servicio fundamental para la vida social del pueblo."
La carta apunta también al reparto de responsabilidades. "La Administración exige unas obras que los pueblos pequeños difícilmente pueden costear sin ayudas, retrasa la llegada de esas ayudas y, mientras tanto, deja toda la responsabilidad sobre quienes dedican su tiempo de forma altruista a gestionar estos servicios."
El escrito trasciende el caso concreto y plantea una reflexión más amplia sobre las políticas de cohesión territorial. "Resulta fácil llenar discursos de palabras como cohesión territorial, equilibrio demográfico, refugios climáticos o defensa de los pueblos", escriben los firmantes, antes de interpelar directamente a las instituciones: "¿Es esta la manera de apoyar al medio rural? ¿Es así como se combate la despoblación?"
Desde Garínoain advierten de que su situación no es excepcional. "Son muchas las piscinas de Navarra que atraviesan problemas similares. Municipios que quieren cumplir, que están haciendo esfuerzos económicos enormes y que, aun así, se encuentran atrapados entre una burocracia inflexible y unos plazos administrativos que no controlan."
Por ello, la corporación reclama al Gobierno de Navarra "una solución excepcional y de sentido común: que se permita la apertura este verano de aquellas piscinas que ya cuentan con proyecto aprobado, financiación garantizada e inicio de obras comprometido para los próximos meses."
El escrito concluye con una advertencia que resume el tono de toda la carta: "Si la consecuencia de las políticas públicas es que los pueblos pequeños pierdan servicios mientras esperan ayudas que llegan tarde, quizá el problema no esté en los pueblos, sino en quienes legislan sin comprender su realidad."






