La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado este lunes el protocolo de actuación frente al acoso y la violencia hacia las personas LGTBI+ en el ámbito laboral municipal. Se trata de una norma interna que se aplicará a todo el personal, tanto por conductas producidas dentro del centro de trabajo como fuera de él. La concejala delegada de Recursos Humanos, Garbiñe Bueno Zabalza, ha presentado las principales líneas de actuación y las medidas que recoge.
Con este documento, el Consistorio ha manifestado su compromiso de garantizar un entorno laboral libre de acoso o violencia hacia las personas LGTBI+ y de promover una cultura organizativa basada en el respeto, la diversidad, la igualdad de trato y la prevención de los riesgos psicosociales.
El protocolo se concibe como una herramienta operativa que previene conductas discriminatorias, establece procedimientos claros y ágiles y protege a las personas afectadas evitando su revictimización. Además, garantiza la confidencialidad, la imparcialidad y la diligencia. Su finalidad no es solo reactiva o sancionadora, sino también preventiva y transformadora: busca cambiar la cultura organizativa y consolidar entornos seguros, inclusivos y respetuosos con la diversidad sexual y de género.
A quién se aplica
El protocolo alcanza a todas las personas que desarrollen su actividad en el Ayuntamiento y mantengan una relación laboral con él, con independencia de la naturaleza de su vínculo o de la modalidad de prestación de servicios. Incluye al personal funcionario y con contrato administrativo, al personal laboral, al personal eventual y a las personas en prácticas o en formación.
Se aplicará a situaciones ocurridas en el ámbito laboral: espacios físicos de trabajo, dependencias e instalaciones municipales, zonas compartidas como vestuarios o áreas comunes, desplazamientos, actividades formativas, reuniones o eventos relacionados con el trabajo y comunicaciones profesionales, presenciales o digitales, como el correo electrónico, la mensajería, los grupos de WhatsApp o las plataformas internas.
También será aplicable cuando las conductas se produzcan fuera del centro de trabajo, siempre que exista conexión con la actividad laboral o que tengan impacto en el entorno de trabajo o en las relaciones profesionales. Podrá aplicarse de forma coordinada con otros procedimientos internos, en particular los relativos al acoso sexual y por razón de sexo y al acoso moral en el trabajo.
Conductas que activan el protocolo
El documento recoge como conductas que pueden activarlo la discriminación, el acoso, la violencia, las conductas excluyentes o generadoras de un entorno hostil, la revelación no consentida de información personal (outing), la negación de la identidad y las represalias. Incluye también medidas para prevenir y generar un entorno inclusivo, el procedimiento de actuación ante situaciones denunciables y medidas de apoyo y acompañamiento a las personas afectadas.
Todas las personas que intervengan en su aplicación deberán guardar la máxima confidencialidad. La información sobre una consulta, comunicación o denuncia se tratará de forma reservada y solo la conocerán quienes resulten necesarias para gestionar el caso.
Las conductas podrán dar lugar a responsabilidades disciplinarias y se han tipificado como leves, graves y muy graves en función de la naturaleza de los hechos, la reiteración, la gravedad, la intencionalidad o el impacto sobre la persona afectada, entre otros factores.
Un proceso participativo
Según ha explicado el Ayuntamiento, el protocolo se elaboró mediante un proceso estructurado y colaborativo, adaptado a la realidad organizativa municipal, que combinó análisis normativo, trabajo participativo y diseño técnico especializado. El objetivo era obtener un texto jurídicamente sólido, consensuado con las personas implicadas y viable en la práctica.












