Trabajadores del Ayuntamiento de Pamplona han retirado esta mañana la imagen de San Fermín y la puerta de la hornacina que la resguarda durante todo el año en la muralla, a la altura de la cuesta de Santo Domingo. Se trata de un gesto que, año tras año, funciona como uno de los primeros avisos visuales de que San Fermín está a punto de comenzar.
La figura retirada es una réplica de la imagen original, colocada en ese punto del primer tramo del encierro desde 1978. Tanto la escultura como la hornacina son propiedad municipal, a diferencia de la talla a la que mozos y mozas dirigen sus cánticos antes de la carrera, a las 7.55, 7.57 y 7.59 horas, que pertenece a las peñas y se custodia durante el año en un domicilio particular.
El hueco de la muralla no quedará vacío mucho tiempo. Desde el martes, la figura de San Fermín de las peñas ocupará ese mismo espacio, donde será instalada minutos antes de cada encierro, a las 7.15 horas, acompañada de candelabros, velas, un panel con los símbolos de las peñas y flores. Una vez concluidos los cánticos con los que corredores y corredoras invocan la protección del santo, la imagen se traslada y se guarda cada jornada en la Casa Consistorial, para volver a colocarse a la mañana siguiente.
Cuando finalicen las fiestas, la imagen municipal regresará a su hornacina, desde donde vigila la cuesta pamplonesa el resto del año. Ese hueco en el lienzo de la muralla fue habilitado por el Ayuntamiento en 1981, en sustitución del emplazamiento original de la figura, que hasta entonces ocupaba un ventanal del antiguo Hospital Militar, edificio donde hoy tiene su sede el departamento de Educación del Gobierno de Navarra.








