Música, poesía, ilustración, talleres, charlas y un mural colaborativo tomarán la calle Nueva de Pamplona este sábado en la primera edición del 450M Fest, un festival cultural nacido de la colaboración entre los propios espacios y comercios que conviven a lo largo de esa arteria del Casco Antiguo. La jornada pondrá en valor un ecosistema creativo que hasta ahora permanecía disperso y lo abrirá, de forma gratuita y participativa, al conjunto de la ciudadanía.
Una calle, diez organizadores
La iniciativa parte de la constatación de que en los aproximadamente 450 metros de la calle Nueva coexisten proyectos vinculados a la ilustración, la música, la literatura, las artes escénicas, la comunicación, el diseño y la formación artística. De esa realidad surgió la idea de dedicar una jornada completa a visibilizar ese tejido creativo y convertirlo en programa cultural.
Los diez espacios organizadores —Espacio Kreiva, DLC Kultur, Escamas, Goiener, Escuela de Música Goimendi, Izarkom, Hotel Maisonnave, Editorial Mintzoa, Escuela de Artes Escénicas Teatrolari y la peluquería Will— distribuirán las actividades a lo largo de toda la calle, de modo que el recorrido entre un punto y otro formará parte de la propia experiencia del festival.
El Ayuntamiento de Pamplona respalda la iniciativa. Carlos Andrés Uranga, director del Área de Promoción Económica, Proyección Europea, Innovación, Juventud y Cooperación al Desarrollo, participó este martes en la presentación oficial celebrada en Espacio Kreiva.
Programa para todos los públicos
La programación incluye conciertos y recitales de poesía, talleres de distintas disciplinas, intervenciones artísticas, charlas y dos propuestas especialmente pensadas para la participación colectiva: una batalla de ilustración y un mural colaborativo que permanecerá abierto al público durante toda la jornada.
El objetivo declarado del festival es triple: fomentar la colaboración entre los espacios de la calle, acercar la cultura a la ciudadanía en un formato accesible y contribuir a la dinamización social y económica del Casco Antiguo. La apuesta por una programación distribuida a lo largo de toda la vía, sin escenario único ni entrada, responde a esa voluntad de construir un festival de barrio en el sentido más literal del término.








