La Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha formalizado la recepción de una valiosa donación arqueológica de manos del investigador y etnógrafo Balbino García de Albizu Jiménez. El conjunto, que a partir de ahora se denominará “Colección Arqueológica Balbino García de Albizu”, reúne piezas de piedra y cerámica halladas entre 1984 y 2004 en el Monte Limitaciones de Améscoa y la Sierra de Urbasa.
El convenio recientemente firmado establece que los materiales serán trasladados desde el domicilio del donante en Eulate hasta el Laboratorio de Arqueología de la universidad. Allí, el personal investigador se encargará de clasificar, documentar e inventariar unos restos que abarcan desde la prehistoria hasta la era histórica y que, hasta la fecha, carecen de un registro detallado.
Un recurso para la formación académica
La labor de catalogación no solo tendrá un valor científico, sino también educativo. El alumnado del Grado de Historia y Patrimonio de la UPNA participará activamente en las tareas de clasificación mediante prácticas curriculares. Además, el estudio de estos materiales servirá como base para el desarrollo de Trabajos de Fin de Grado (TFG) y de Máster, integrando el patrimonio local en la formación universitaria.
Las piezas fueron recuperadas originalmente en superficie, aprovechando remociones de tierra causadas por la erosión, el tránsito ganadero, obras en pistas forestales o la actividad de fauna salvaje como jabalíes. La UPNA se ha comprometido a realizar, en un plazo de dos años, la limpieza, restauración si fuera necesario, y el etiquetado normalizado de los bienes para su correcta conservación museística.
Georreferenciación y futuro expositivo
Una vez finalizada la intervención, se elaborará una memoria final con un catálogo de yacimientos georreferenciados. Este inventario permitirá adscribir las piezas a yacimientos ya conocidos en la Sierra de Urbasa o catalogar nuevos enclaves inéditos. Los fondos pasarán a ser bienes de dominio público, quedando a disposición de investigadores acreditados para futuros proyectos científicos.
El acuerdo contempla asimismo una cláusula de proximidad: si en el futuro se crease alguna instalación museística en la zona de Améscoa o Urbasa, sus promotores podrán solicitar el préstamo de piezas de la colección. De este modo, se garantiza que el patrimonio pueda regresar a su entorno de origen para su exhibición, siempre bajo estrictas condiciones de seguridad y conservación.








