Pamplona Actual

Belaskoain, antesala del infierno

Por Osasuna Memoria

Publicado: 15/02/2026 ·
13:03
· Actualizado: 15/02/2026 · 13:04

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Félix y perro

Cabaret La Florida, Santo Andía, 21

Félix Esparza, autopsia,

Félix Esparza, autopsia,

Homenaje en Pamplona

Hijos de Félix

El pueblo en armas, el silencio del crimen, la sangre sin delito, la muerte impune, la libertad truncada, una viuda y cuatro hijos. Estos y otros horrores vieron su triste estreno hace hoy 90 años en la localidad navarra del balneario y las aguas salubres. El lavadero de la localidad fue escenario de la peor de las metáforas y vio cómo un cadáver manchó de sangre el suelo para desaparecer después de las manos de los culpables de su muerte. La guerra civil comenzaría meses después y José Calvo Sotelo se llevaría a la historia ser considerado el primer cadáver detonante un 13 de julio, pero aquí en Navarra un joven de Andosilla de 37 años tristemente se le adelantaba en el invierno

El 16 de febrero de 1936, Félix Esparza García, militante de Izquierda Republicana, fue asesinado en Belaskoain. Localidad a donde acudió a socorrer a un amigo que realizaba labores de interventor electoral y debido al ambiente hostil que encontró, llamó a la sede del partido reclamando ayuda. Otros incidentes también se dieron en Arraiza y Aós. Y en los mismos fueron apaleados los interventores del Frente Popular navarro. En estas localidades los curas jugaron un papel destacado animando a sus feligreses.

Aquel día se celebraron las Elecciones Generales al Parlamento español y el Frente Popular que unía a todas las izquierdas ganó por mayoría. Se formó un nuevo Gobierno que duró poco. Cinco meses después, tras el Golpe de Estado del 18 de julio protagonizado por militares y fascistas, derivó en una guerra civil de tres años y 40 años de Dictadura franquista que trajo la misma. 

Al llegar a Belaskoain, Esparza y su acompañante fueron atacados. Recibió dos disparos a quemarropa y murió, en lo que su nieto describe como un "linchamiento" similar al del Oeste americano. El primer acusado que entró al calabozo fue el vecino F. E. E., de 23 años, a quien varios testigos aseguraron haber visto activamente en la turba exaltada y armado de su escopeta. Poco tiempo después, él mismo, declarándose harto de recibir amenazas y difamaciones, acusaba a otro vecino A. L., de 25 años, de ser el autor responsable de los disparos mortales. Ni uno ni otro pasaron un mes escaso encerrados. Tras la aprobación de un Decreto de Amnistía una semana después, ambos fueron liberados y el caso fue cerrado.

El asesinato como crimen político fue un “prólogo” de lo que vino después: la brutal represión y limpieza ideológica dirigida contra las personas de izquierdas. En total, sólo en Navarra, fueron 3.500 muertes violentas, entre ellas, Víctor Pascual (el interventor al que fue a ayudar Esparza) asesinado en agosto de 1936, además de miles de encarcelados y miles de exiliados. 

El funeral de Esparza en Iruñea fue multitudinario. Félix había nacido en Andosilla, se trasladó a Iruñea, donde emprendió con su esposa, Ricarda Goñi, el primer cabaret de la ciudad, "La Florida", y un Bar-Restaurante en la Calle Santo Andía 21. Su compromiso político con la República y la izquierda fue claro. Su vida y proyectos fueron truncados por la violencia que precedió a la guerra civil. Años después, a su esposa y cuatro hijos/as, les quitaron bienes y ella fue encarcelada durante 14 meses acusada de pertenecer al Auxilio Rojo. 

Origen de las fotos. Las fotos de Zaragüeta (Museo de Navarra) lo cuentan todo: la cabeza afeitada por el forense deja ver la huella del crimen en toda su crueldad, el cráneo resquebrajado a bocajarro, como en el remate de un jabalí. Esa fue sin duda la más triste noticia: la caza sumaba una nueva presa. Los tiradores ya no tendrían fin. 

La secuencia de fotos sigue un orden cronológico. Una en la que aparece Félix con su perro, En otra, Ramón Bengaray homenajeado por el Orfeón Pamplonés el sábado. El público en el campo de San Juan, partido entre Osasuna y Espanyol de aquel domingo. Una hilera de personas esperan entrar en un colegio electoral de Pamplona. Arturo Campión, personalidad navarra más destacada, deposita su voto. Presos liberados del Fuerte de Ezkaba. En dos el cadáver de Félix en la autopsia. La conducción del féretro, el coche fúnebre que precede a la multitud, camino del cementerio. Participantes en el concurso de tiro pichón del Tennis Lawn Club. Un grupo de personas disfrazadas, era carnaval, y Félix llevaba zapatos rojos. 

90 años después…

Hoy se cumple el aniversario del asesinato de mi abuelo Félix Esparza García a la salida del pueblo de Belascoaín, un día de elecciones, cuando iba a recoger al interventor de Izquierda Republicana. Cinco meses después vendría el golpe de estado.

¿Qué lleva a la gente común con un trabajo, familia e hijos a perseguir y asesinar a un representante político en un día de elecciones y a guardar silencio después?

¿Cómo se consigue que la gente común active ese nivel de odio hacia otro ser humano?

Supongo que estas preguntas se las harán también los ideólogos y medios de comunicación que buscan repetir el mismo resultado.

Me resulta pertinente recordar hasta dónde es capaz de llegar el ser humano imbuido por ideologías que presentan al “otro” como alguien a eliminar. Quiero traer hoy este ejemplo familiar, en estos tiempos convulsos, donde el respeto a los Derechos Humanos, la Libertad, la Solidaridad y el Bien común están en entredicho.

Frente a la Dictadura del Gobierno de unos pocos, la Democracia de todos. De ti depende que los nostálgicos del pasado genocida no vuelvan a dirigir tu vida.

Pamplona a 12 de febrero de 2026

Félix Esparza Fernández




 


 

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